Slow Food
   

Carlo Petrini abre el 5to Congreso Internacional de Slow Food


Mexico - 10 Nov 07

Ayer, día jueves 9 de octubre del 2007, se inició en Puebla, México, el Congreso Internacional de Slow Food, que reúne durante 3 días a 600 representantes de los 85.000 miembros de esta asociación eco-gastronómica presente en 129 países.
El Congreso, realizado por primera vez fuera del continente europeo, es el momento durante el cual la asociación decide como estructurarse para crecer y enfrentar los objetivos que se da, de acuerdo con una visión cada vez más amplia y más integradora.

Personalidades representando distintos puntos de vista que participan de la comprensión y visión del mundo alimentario, incluyendo a Maya Yani, de la Fundación Navdanya (India) y Luis Vargas, famoso antropólogo Mexicano, introdujeron los trabajos. Fueron seguidos por los discursos de bienvenida de las autoridades mexicanas que permitieron y apoyaron la realización de este evento, entre las cuales estaba presente el gobernador del Estado de Puebla.

El discurso inaugural del presidente de Slow Food Internacional, Carlo Petrini dió el tono del evento, en cuanto a la proyección futura de la asociación y del propósito de los trabajos que se desarrollarán durante estos días.

Carlo Petrini afirmó la gran tristeza que siente frente a las catástrofes naturales que afectan estos días a la región de Tabasco. Lanzó, como primer acto del congreso, un invito a todos los presentes para que brinden una ayuda concreta a la comunidad de Terra Madre de Villahermosa, para demostrar la eficiencia que puede tener una red solidaria como la de Slow Food y de Terra Madre.

Para Slow Food, realizar este Congreso en México tiene un alto valor simbólico. Este país tiene muchos ejemplos de funcionamiento de una economía local fuerte. “Existen miles de personas que se nutren cada día en la calle, de tortillas hechas de mil maneras diferentes, a pesar de la proliferación de los fast food, mac donalds, y pizzas italianas. Esta es una grande economía, local y portadora de identidad, aunque no aparezca en las cifras de Producto Interno Bruto. Y de seguro, no es una economía marginal, como lo suelen decir los grandes economistas” declaró Petrini.

Petrini recordó que, desde el último congreso internacional, que se llevó acabo en Nápoles en el 2004, Slow Food inauguró la Universidad de ciencias gastronómicas, que ya laureó a sus primeros estudiantes, difundió su concepto de calidad alimentaria “ Bueno, limpio y justo”, que integra aspectos ambientales y de justicia social además de los aspectos que se refieren meramente al gusto de los alimentos. Y sobre todo, se llevaron acabo dos ediciones de Terra Madre, encuentros mundiales de las comunidades del alimento, que movilizaron a miles de personas en el mundo y “que abrieron nuevos rumbos a la asociación al permitirle integrar nuevas dimensiones de la cultura alimentaria”, añadió el presidente de la asociación.

Para Slow Food, es preciso retomar el control de la producción agrícola, que actualmente es la principal destructora del medio ambiente y de nuestros ecosistemas. Desde sus origines, hace ya varios siglos, las ideologías que dieron lugar a los sistemas productivos industriales se basan en una idea reduccionista de la naturaleza. Estas bases ideológicas se encuentran, hoy día más que nunca, en el corazón de las empresas multinacionales, que han relegados los saberes tradicionales al rango de la ignorancia. “Estas son las ideas contra las cuales nos debemos rebelar” dijo Carlo Petrini.

Además del medio ambiente, se deben promover los aspectos de justicia social en la lógica agro-alimentaria, y esto solo se puede llevar acabo fortaleciendo las comunidades locales.“El momento ha llegado de poner este concepto en práctica, con una línea política fuerte que permita a la asociación entrar en sintonía con todos los que trabajan para construir esta realidad, fortaleciendo culturas locales, y ante todo recuperando y protegiendo la memoria local de esta cultura”.

El principal imperativo para Slow Food será conseguir el respeto de los saberes tradicionales, que permitieron mantener generaciones enteras durante siglos, y que se deben recuperar, modernizar y valorizar. “Tenemos que tener el valor de enfrentarnos a la ciencia oficial, defendiendo y elevando al rango de ciencia estos saberes tradicionales. El día en que logremos que un campesino enseñe en la universidad habremos ganado la batalla, porque ellos son los verdaderos intelectuales de la tierra” enfatizó Carlo Petrini.
Esto permitiría a los poseedores de estos conocimientos recuperar su auto estima, y a los jóvenes de retomar la mano de los ancianos que hoy día conforman la mayoría de la población agrícola. La práctica agrícola sostenible debe poder permitir el reconocimiento, la dignidad, la alegría, y una justa retribución financiera para atraer nuevamente a los jóvenes. “Sin la renovación de las viejas generaciones de agricultores, todas las recetas del mundo serán inútiles porque ya no tendremos futuro” afirma Carlo Petrini.

Carlo Petrini anunció también la propuesta de creación de una red de jóvenes viajeros, que brindarán ocasiones formativas a jóvenes universitarios y jóvenes agricultores del mundo entero.

Petrini concluyó su discurso afirmando que Slow Food quiere ser “una verdadera red de gastrónomos, con una visión ampliada y abierta y no una visión elitista. Tenemos que avanzar, practicando la convivialidad en todos los momentos, porque la fuerza de Slow Food es esta: más que un grupo de personas reunidas alrededor de un interés común, estamos juntos para darnos una punta de esperanza, para ser útiles, para reaccionar contra la injusticia, para cultivar una sana locura”.